Las plazas y calles de nuestro pueblo son espacios de encuentro, convivencia y juego. Todos hemos sido niños y niñas, y sabemos que jugar, correr y disfrutar con los amigos forma parte de crecer.
Pero también es importante recordar que, a determinadas horas, muchos vecinos y vecinas necesitan descansar. Personas mayores, familias con bebés, personas que madrugan o quienes simplemente tienen derecho a disfrutar de la tranquilidad de sus hogares.
Educar en la convivencia también significa enseñar a respetar a los demás y a cuidar los espacios compartidos. Evitar gritos a altas horas de la noche, no golpear fachadas y puertas con balones, respetar el descanso de los vecinos o entender que no todo vale en cualquier momento forman parte de ese aprendizaje.
Los niños aprenden jugando, pero también observando y escuchando. Por ello, es responsabilidad de padres y madres transmitir valores de respeto, consideración y buena convivencia, ayudando a los más pequeños a comprender que sus acciones tienen consecuencias para quienes viven a su alrededor.
Conviene recordar:
- A partir de las 10 de la noche hay que bajar el volumen y subir el respeto
- No se puede golpear con el balón fachadas ni vehículos
- Un balonazo puede destruir siglos de historia; las paredes del Monasterio de Fitero no son un frontón
- Las señales que indican prohibido jugar al balón, significan eso: prohibido jugar al balón
- No puedes saltar a una propiedad privada a por un balón
- Si algo rompe un niño...lo pagan los padres
- La pista 3x3 es gratis. Tan solo se pide que un adulto se haga responsable del juego de los niños.
Mantener la tranquilidad en nuestras calles es un compromiso de todos.